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Mostrando las entradas etiquetadas como alumnos

Educadores mediocres

La semana pasada, mientras realizaba la compra en el supermercado, me reencontré con un antiguo alumno. En el transcurso de la conversación me anunció que había abandonado la carrera de Administración y Dirección de Empresas porque no pudo superar las asignaturas de las que se matriculó el primer año, aunque actualmente estaba inscrito en Magisterio y ahora el curso sí le era placentero. Más tarde recordé que cuando le impartí clases de Lengua Castellana y Literatura en segundo de Bachillerato, hace ahora tres años, él era repetidor y superó la materia –aunque no con muchas garantías– en septiembre de aquel mismo ejercicio académico.      No es el primer caso similar que llega a mis oídos y, lejos de ser una excepción, ésta es la norma que define al sistema educativo español y que lo diferencia lamentablemente del tan laureado modelo finlandés. Un país en el que aspirar al título de Magisterio se resuelve con la nota de acceso más baja de todo...

La guerra de cifras, un arma política en la huelga

Resulta curioso cómo los diferentes actores sociales manipulan cifras a su antojo. Según el Ministerio, la huelga de alumnos y padres fue secundada por un 20 por ciento, mientras que los sindicatos la ascienden a nada menos que el 80 (la diferencia es colosal). Ya saben que trabajo como profesor en un instituto de enseñanza secundaria de la provincia de Sevilla (Estepa) y puedo asegurarles que con una llamada al Centro se podría facilitar la cifra exacta de ausencias durante la Huelga, pero tanto el Ministerio como los sindicatos prefieren no utilizar los datos objetivos puesto que la guerra de cifras es un arma política e ideológica muy interesante al uso de cada uno. No es que puedan cambiar las cosas, es que no quieren. Y lo hacen con alevosía.

Enseñanza selectiva, enseñanza de calidad

Después de 20 años desciende el número de profesores en la Enseñanza Pública, y sin embargo, el número de alumnos continuará aumentando. La ratio aumentará y tendremos que enseñar a 40 adolescentes en un aula, lo que, sin duda, generará más fracaso escolar puesto que en los tiempos que corren es prácticamente imposible inculcar los contenidos y procedimientos básicos con un mínimo de garantía y decencia a una cantidad que supere los 20-25 alumnos por clase. Pero dejemos algo claro: el primer trimestre valdrá para hacer limpieza; el resto del curso trabajaré sólo con aquellos que hayan mantenido interés y esfuerzo. Es preferible dedicarse a 15 alumnos en cuerpo y alma durante seis meses y conseguir que se impregnen de cultura y comunicación, a estar bregando con 40 y sacar 20-25 aprobados en el papel pero suspensos para la vida.