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Mostrando las entradas etiquetadas como misiones

Dos céntimos en el suelo

Cada día que pasa me convenzo aún más de que los medios de comunicación, especialmente la televisión, urden un plan preconcebido para adormecer, para aletargar, para drogar a las masas. De alguna manera es como si pretendieran suspender la capacidad crítica, racional o analítica del ciudadano con el objeto de no hacerle pensar, o tal vez de hacerle pensar según determinados parámetros y sólo a ciertas revoluciones por minuto para que la maquinaria no comience a heder a chamusquina.             Cada vez que muere o excepcionalmente renuncia un Papa a su cargo, es cansinamente masivo el bombardeo informativo sobre la muerte o la dimisión del pontífice, el posterior proceso del cónclave y el nombramiento del nuevo sucesor de Pedro en el Vaticano. No llega a entenderse la importancia que posee hoy día una institución como la Iglesia en el mundo actual, y mucho menos la elección de un nuevo Papa. Antaño, cuan...

Fumata blanca, fumata falsa

Cuando un sentimiento tan individual como la religión pasa a ser un fenómeno colectivo o social, pierde toda su esencia para convertirse en una tradición, en una costumbre. Y las costumbres terminan transformándose en leyes, en este caso dogmas. Lo individual es espontáneo, libre, no está sujeto a normas; lo colectivo es sistemático, se debe al grupo, a un consenso en el que las partes individuales deben ceder una porción de libertad para actuar bajo acuerdos. Lo individual, por lo tanto, vive en continuo progreso; lo colectivo tiende al conservadurismo. Aquello que comenzó –según papeles apologéticos carentes de valor histórico– en una aldea de Galilea, al amparo de un individuo llamado Jesús, con el paso de los años se ha convertido en un emporio –cierto, pero cada vez más denostado– que encontró su negocio en la capitalización del mensaje del nazareno. Y de aquellas primitivas comunidades cristianas emergió el monstruo de las Cruzadas y la Santa Inquisición...