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Mostrando las entradas etiquetadas como Educación

La ouija del Monopoly

Se ha perdido el menos común de los sentidos, que es el sentido común: vivir por encima de la posibilidades reales, gastar más de lo que se ingresa. El sistema financiero se ha convertido en nuestra particular caja de Pandora. Haber podido disponer de dinero prestado hizo que todo se encareciera al tener la opción de abonar el total en régimen de plazos. Por eso, ahora el precio de la vivienda continúa cayendo en picado, porque nadie compra, y nadie compra porque nadie tiene dinero, nadie tiene dinero porque, al no tenerlo, las entidades financieras no prestan. El sistema bancario encareció la vida hasta hipotecarla sin necesidad alguna. De ello deduzco que si prescindiéramos de él y adoptáramos un modelo de pago real, las empresas, para garantizar su supervivencia, se verían obligadas a utilizar precios amoldados a las posibilidades de las rentas medias. Aumentan las muertes de pacientes por recortes en Sanidad, la calidad de la Enseñanza está disminuyendo...

La memogracia

Es una pena que aún resten más de dos años para que los neofranquistas salgan pitando por la puerta falsa. Si lo hicieran antes sería señal evidente de que aún había más fondo que alcanzar, y eso ya es un decir. Lo más angustioso es que, tal como pintan las cosas, vendrán otros de la misma calaña y volverán a restituir lo que el viento facha se llevó, y así viviremos, en un constante toma y daca, en un tira y afloja, en un progreso y retroceso que está lastrando las ilusiones de varias generaciones. Se va a aprobar la séptima ley educativa de la democracia, y de nuevo sin consenso. No se ha consultado a los profesores, a los centros, a los ciudadanos. Los sindicatos, los partidos políticos de la oposición, la comunidad educativa rechaza la Lomce. Igual que la ley del Aborto, la ley de Educación va a ser impuesta tiránicamente en este país. 185 lameculos, 185 ladrones legales del erario público se van a imponer a la voluntad de millones de ciudadanos. Unos ...

Educadores mediocres

La semana pasada, mientras realizaba la compra en el supermercado, me reencontré con un antiguo alumno. En el transcurso de la conversación me anunció que había abandonado la carrera de Administración y Dirección de Empresas porque no pudo superar las asignaturas de las que se matriculó el primer año, aunque actualmente estaba inscrito en Magisterio y ahora el curso sí le era placentero. Más tarde recordé que cuando le impartí clases de Lengua Castellana y Literatura en segundo de Bachillerato, hace ahora tres años, él era repetidor y superó la materia –aunque no con muchas garantías– en septiembre de aquel mismo ejercicio académico.      No es el primer caso similar que llega a mis oídos y, lejos de ser una excepción, ésta es la norma que define al sistema educativo español y que lo diferencia lamentablemente del tan laureado modelo finlandés. Un país en el que aspirar al título de Magisterio se resuelve con la nota de acceso más baja de todo...

Maleducados

Dicen que la leche que hemos mamado de pequeño –con la carga simbólica que ello conlleva– forja nuestra identidad en el futuro, pero cada vez tiendo a pensar que yerran quienes así lo consideran. La buena educación familiar está condenada a deteriorarse por la constante erosión que sufre en su contacto con la educación colectiva: la calle, los medios de comunicación, las instituciones, la clase política y financiera… Todo lo que se respira en el ambiente, ineluctablemente, nos hace desembocar en el crisol de un país cuyo ADN lleva escrito el marbete de la picaresca, la ruindad y la sinvergonzonería. Por eso siempre acaba imponiéndose el modelo educativo social que desde las altas esferas se diseña. Tenemos Bárcenas y Urdangarines porque es la educación colectiva que hemos mamado, tenemos Gürteles y Malayas porque también los ciudadanos de la clase media-baja han aprendido a corromperse con licenciosas prácticas que nos recuerdan a Lázaro de Tormes. Habría que suma...

Apología de la "violencia"

Si pudiera formular un deseo, Silvio Rodríguez preferiría un rabo de nube, un torbellino en el suelo, una gran ira que sube, un aguacero en venganza, que cuando escampe se convierta en nuestra esperanza. Torbellino, ira, aguacero, venganza… todos los sustantivos se alejan de la quietud, de la calma, del pacifismo; más bien incitan a la rebelión, al movimiento, a la acción y es probable que a la violencia, pero no a cualquier tipo de violencia. La Historia del mundo oscila entre etapas de tensión y distensión: para bien o para mal España cambió después de la Guerra Civil; para bien o para mal el mundo cambió a la conclusión de la Segunda Guerra Mundial; para bien o para mal Francia y el resto de Europa cambiaron tras la Revolución de 1789. No avanzamos sino a fuerza palos, como si portásemos en nuestro ADN la religión de la apatía, del gregarismo y la humillación y sólo reaccionáramos ante la pócima que contiene el brebaje de la violencia; parece altamente improbable que...