Ir al contenido principal

Un inocente pasó 437 días en la cárcel porque a una jueza se le olvidó ordenar su libertad

El 15 de noviembre de 2005, José C.P. ingresó en prisión después de que un mes antes no hubiese comparecido en el juicio, en el que se enfrentaba a una pena de cuatro años de cárcel por un delito de robo del que estaba acusado. Finalmente, la vista oral se celebró el 23 de diciembre de 2005.
El 10 de enero de 2006, la jueza Adelina Entrena dictó sentencia, absolvió al acusado y señaló que el mismo "se hallaba en situación de libertad provisional, de la que había estado privado el día 24-12-02".

La sentencia no fue recurrida, por lo que adquirió firmeza el 13 de enero del pasado año. Esta resolución le fue notificada al acusado en la propia prisión el 30 de enero de 2006.
El acusado quedó en libertad debido, en gran parte, a que a los funciones de la prisión no dejaba de sorprenderles que José C. M. permaneciese entre sus muros cuando no tenía conocimiento de que tuviese otras cuentas pendientes con la Justicia.

Así lo reconoció el juez sustituto en un informe donde expuso que «la revisión fue debida a una llamada desde el centro penitenciario, interesándose por la situación del preso, al no constarle más responsabilidad que la derivada del citado procedimiento».

El acusado se encontró en prisión provisional de una forma irregular desde el 10 de enero de 2006, hasta su puesta en libertad el pasado 22 de marzo, es decir, 437 días además de los 56 días desde que se adoptó la medida hasta que se dictó la sentencia.

Por todo esto, el fiscal considera que la juez 'olvidadiza' ha podido incurrir en un delito contra los derechos fundamentales cometido por imprudencia, en relación con la prolongación de la libertad de un sentenciado.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hipocresía

Muy cerca de Santiago han fallecido 79 personas y 129 han resultado heridas al descarrilar un tren Alvia. Ésta es la única realidad inviolable, la noticia en sí. Todo lo demás son ganas de lanzar carnaza, de moldear el termómetro de la opinión pública, de captar audiencias para ganar dinero, de influir en los estados de sentimiento de los mortales, y de jactarse de papismo papal. El accidente de tren en Santiago permite de nuevo a los medios y a los partidos políticos construir la realidad, encauzarla según sus intereses y activar un bucle con eterno retorno: los medios influyendo en los sentimientos de las masas, y éstas, que interpretan la realidad como la verdad total y absoluta, influyendo, a su vez, en los medios para continuar soltando el mismo lastre de siempre porque saben que sus gestos van a ser recogidos por las cámaras. En medio de la tragedia, los medios y las masas tienen que buscar un culpable. Porque sin culpable no hay ira, y sin ira no hay se...

Salta la sorpresa en El Cerro de Andévalo: voto de castigo para el PSOE de Herófito Rodríguez

En varios círculos había escuchado que se avecinaba un voto de castigo sobre Herófito Rodríguez (PSOE El Cerro de Andévalo) por sus continuos cambios de siglas. Se comentaba, se rumoreaba eso. Ahora es una realidad. Los cerreños lo han castigado votando en mayoría al PP de Juan Manuel Borrero. Y no hay que olvidar la cantidad de votos nulos: ¡nada menos que 67!. Evidentemente, quien ganara, al sólo concurrir a los comicios dos partidos, lo haría por mayoría absoluta, y hasta 2011 el PP gobernará a su antojo en esta localidad. En el PSOE cerreño se dice que “el voto de castigo no ha sido para Herófito, sino para el pueblo, que lo va a pagar”. No creo que sea una forma bella de reconocer la derrota, pues si bien todo el mundo creía que ganarían los socialistas, también era normal prever que el voto se iba a bipolarizar en torno a dos sectores: los que se han llenado la barriga con Herófito, y los que han experimentado lo contrario. También es cierto que muchos votos de los antiguos miemb...

De Bretón a Bretón

Desde André a José Bretón se extiende casi un siglo de historia y dos manifiestos surrealistas. André ingenió el primero, culpable de su teoría, que buscaba nuevos caminos para las artes; José perpetró el segundo, culpable de su macabra práctica irracional. El bretonismo ha degenerado en una especie de psicosis que pare monstruos, como los sueños de la razón que pregonaba Goya en sus Caprichos. El capricho de José Bretón, transido del surrealismo congénito del apellido, ha vuelto a fulgurar en su mirada tenaz y hierática, incluso cuando el jurado lo declaró culpable. Así permaneció durante muchos segundos después, regodeándose de su fatal artefacto, urdido para vengarse de Ruth hasta la eternidad. Hacer desaparecer a los niños fue su estrategia para que el matrimonio hiciera de tripas corazón y caminara en unidad en pos de la prole. El informe de la forense, atribuyendo los huesos a animales roedores, ensanchó con fruición su ego, pero Francisco Echevarría sentó l...