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'Nuestras lenguas constitucionales', por Álvaro Romero Bernal

A continuación reproduzco literalmente la reflexión de mi amigo, hermano del alma, compañero de profesiones (periodista y profesor de lengua castellana y literatura) Álvaro Romero Bernal, sobre las políticas lingüísticas de los partidos en este tiempo electoral. Las argumentaciones son impecables. Pasen y lean:

La Constitución Española de 1978 contempla cuatro lenguas oficiales en el territorio nacional: el castellano o español, oficial para todos los españoles vivan donde vivan; el catalán, cooficial junto al castellano en las comunidades donde también se hable, como Cataluña, Baleares y Valencia; el gallego, cooficial asimismo con el castellano en Galicia; y el vasco, que comparte oficialidad igualmente con el castellano en el País Vasco. Cuatro lenguas, por tanto, lo que constituye una riqueza expresiva para el país. Mejor cuatro que no una sola. Si la lengua es pensamiento, tendremos, los que sepamos estas cuatro lenguas, cuatro perspectivas desde las que pensar y, en este sentido, conseguiremos una mente más abierta para comprender al otro. Por lo demás, existen dialectos (avanzadillas del latín que no llegaron a convertirse en idiomas distintos) como el bable asturiano o el aragonés. Por último, las modalidades lingüísticas propias de cada región: en el caso de la lengua castellana, nos encontramos con el canario, el murciano, el extremeño y el andaluz. Riqueza, riqueza.
No lo parece para quienes históricamente se han empeñado en limar diferencias y se han tomado la variedad lingüística como un atentado a la unidad de España y otras chorradas parecidas. Ya saben el discurso: España una y fuerte y cosas así... Se trata, a mi juicio (y no estoy solo), de un perspectivismo empobrecedor y de una manera ramplona de limitar la floresta a una sola rama.
Ahora, al hilo de la campaña electoral que nos conducirá al 9 de marzo, el PSOE andaluz lleva en su programa la posibilidad de impartir clases de las lenguas oficiales de España, a saber, gallego, catalán y vasco, en aquellas escuelas oficiales de idioma situadas en lugares con una acusada demanda con el objetivo de ampliar las posibilidades de conocimiento y trabajo para los andaluces que quieran, por ejemplo, viajar al norte de nuestro país, donde, en la práctica, se necesita saber estas lenguas para desenvolverse más óptimamente. O sea, que estamos ante la posibilidad de impartir en las escuelas de idiomas que ya ofrecen inglés, japonés o portugués, las lenguas de casa. Ante el anuncio, el PP primero ha manipulado el contenido de la propuesta y luego se ha escandalizado. En primer lugar, dicen los líderes como Arenas, Rajoy and company que es una "pesadilla" y algo intolerable que Chaves, el presidente andaluz, pretenda "imponer" el catalán en las escuelas andaluzas. Con este razonamiento, mucha gente ha entendido que el plan es que los niños andaluces tendrán que estudiar catalán o gallego o vasco en la escuela. Y eso no es así: la cosa sería en las escuelas oficiales de idiomas, o sea, en unas instituciones educativas a las que va quien quiere, voluntariamente, a aprender idiomas. Si uno puede aprender allí francés, por ejemplo, ¿por qué no va a tener la posibilidad de aprender catalán, por ejemplo? Esa es la historia, que, además, ya está desarrollándose, y desde hace años, en comunidades autónomas gobernadas por el PP, como Madrid, Castilla-León o Navarra. Allí ya existen escuelas oficiales de idiomas donde se imparten, tres veces por semana, estas lenguas constitucionales. ¿A qué viene el escándalo, entonces? Pues a lo de siempre: por un lado, a confundir a la opinión pública para rascar unos cuantos votos de gente que se despiste, y, por otro, a sembrar la semilla de la división contra los catalanes, los vascos y los gallegos. Precisamente a quienes se les llena la boca hablando de unidad, no llegan a comprender que el saber no ocupa sitio y que la verdadera unidad se consigue con la integración, mediante el conocimiento, de las posibilidades de expresión lingüística que existen de hecho en nuestro país. Esta política de anuncio, de spot publicitario de 30 segundos que nos están vendiendo cada día con más intensidad, no sirve para reflexionar sobre los asuntos, sino para establecer guerras dialécticas en las que gana quien diga la frase más ingeniosa y quien sea capaz de levantar el espíritu cateto y localista de más gente en este mundo inevitablemente globalizado. Hay quienes hablan catalán en la intimidad y mandan a sus hijos a universidades extranjeras para que aprendan inglés, pero no soportan que los hijos de los demás aprendan esos idiomas íntimos para tener más puertas abiertas y posibilidades laborales en la vida. Nada nuevo bajo el sol de esta España nuestra; españolito que vienes al mundo, una de las dos Españas ha de helarte el corazón, que dijo Machado, ¿no? Pues eso más o menos.

Álvaro Romero Bernal, www.alvaroromerobernal.blogspot.com

Comentarios

  1. Bueno esta claro que el articulo es una obra maestra... ahi no cabe ninguna duda, solo decir que los Vasco o Catalanes o los que hablen los distintos dialectos, son los primeros que utilizan su idioma como instrumento de division, osea que vas a Cataluña y se les olvida que el Castellano tienene el DEBER de conocerlo y el DERECHO a usarlo.
    Por lo tanto, si de repente a mi que soy Español, igual que ellos se me ocurre pedir un cafe en Cataluña por muy independentista que se sienta, tiene la obligacion de decirme el precio en Español y no en Catalan,sino terminan utilizando una lengua no para pensar ni como patrimonio cultural, sino como elemento divisorio.
    Yo estoy totalmente deacuerdo con que las lenguas son un bien muy valioso y que contribuyen a la riqueza de un pais, pero si yo respeto que al señor Carod Rovira se le llame "Josep lluis" quiero que me digan un simple precio o una informacion en el idioma oficial de mi pais y el unico que se hablar para mi desgracia.

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