Conozco un caso en que él, dueño de la casa y del vehículo, fue aconsejado por un abogado a abandonar su propia vivienda tras ser advertido de esta manera: "Tu esposa se levanta un día con un rasguño o cualquier señal de sangre, aunque se haya caído de la cama o se haya lastimado fortuitamente en casa... y como ella te acuse de maltrato, te veo en la cárcel sin rechistar". De tal manera que el pobre hombre tuvo que alquilar un piso y malvivir, perder su propia vivienda y quedar privado de ver a sus hijos sólo por la desfachatez de una mujerzuela del tres al cuarto que ha visto el cielo abierto.
Y no faltan testimonios de hombres convertidos en mendigos por culpa de sus ex mujeres: "Yo tenía mi esposa, mis hijos y mi trabajo, mi casa, mi vehículo..., pero lo perdí todo por culpa de ella y ahora me veo aquí, pidiendo en la calle". He escuchado ya en más de una ocasión que muchas de las mujeres asesinadas obedecían a casos de éstos: "¡Cómo tienen que estar, cómo lo tienen que pasar, o cómo pueden cruzársele los cables a estos hombres para no tener inconveniente alguno para coger una pistola y quitarle la vida a su esposa y luego suicidarse!". O, "para putearme la vida tú a mí, te la puteo yo a ti!".
He escuchado hoy en la radio que el Gobierno va a presentar una nueva ley en la que se endurecen las penas contra los pederastas y el maltrato infantil. A todas luces, al igual que la ley contra la violencia hacia la mujer, la medida es positiva y necesaria, pero a uno (que se dedica a la enseñanza, que está toda la mañana en contacto con menores adolescentes), lo que hace falta es que en el futuro se tuviera que ver entre barrotes porque un buen día, un niño tropiece con un pupitre y sangre y no tenga mayor ocurrencia que putear al profesor acusándolo de maltrato. Como en el caso de las mujeres, en el que el hombre no tiene derecho a ser escuchado (ocurre así en los juzgados) y es enviado directamente a la cárcel, también podría suceder lo mismo en el ámbito de los colegios y los institutos de enseñanza: llegará el día en que tengamos que impartir clases a distancia, o quién sabe si maniatados para partir ya desde la presunción de nuestra inocencia.
Ya lo decía al comienzo: el progreso, muchas veces, se convierte en un lastre para la justicia, pero en España, como en el mundo entero, o se vive en la represión dictatorial o en el ¡Viva la Pepa! y el desmadre del libertinaje. No hay términos medios. Una lástima
A nivel policial esto es algo que se ve todos los dias, y no es la primera vez(que esto no excusa la lacra del maltrato) que un hombre mata a su muje ante al impotencia de que ella le arrebata todo por lo que ha luchado en su vida, por el simple hecho de que esta ley sea feminista total.En mas de una declaracion en comisaria se ha dado el caso de que el hombre opto por esa radicalidad ante las amenazas de la pareja con despojarlede todo lo que poseia, incluso de la custodia de sus hijos.
ResponderEliminarPor supuesto a problemas graves, oluciones drasticas y la ley no deja de ser hiperpreventiva por el alto numero de casos y la necesidad de un cambio radical, pero todo eso trae a veces daños "olaterales" que son tan injustos como el maltrato.
Por desgracia no todos gozamos de la mejor educacion, y seguimos viviendo en una sociedad machista, la violencia de genero es una lacra, tan dura como la de los pedrastas pero por desgracia mas numerosa.
PD:Querido amigo Jose Domingo nunca estar de mas que una persona como tu que se que lo haces y que vales para ello, eduque a sus alumnos en la belleza de la mujer...